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miércoles, 26 de octubre de 2016

La Taúlla de Julio Velandrino

El pasado 13 de octubre, Julio Velandrino, abrió en Murcia su restaurante "La taúlla", situada en la zona de Espinardo, a pocos minutos del centro de Murcia, un proyecto  muy personal y que tiene 100% la firma Velandrino.

El local es un antiguo molino de pimentón, aún conserva maquinaria original, así como carteles y otros elementos de la época, casi parece un museo. Conserva ese toque industrial, en una sala de techos altos y casi diáfana. a mi entender muy bien combinado lo antiguo con lo moderno. La fachada sigue conservando su personalidad a pesar de estar restaurada.

Fotografía © Juan Manuel Díaz Clavijo

Sentados en la mesa, esperando a que la gente fuera llegando, ya que eramos 14 a la mesa, los camareros nos pusieron unas "Pataticas Acho" con limón y pimienta y unas "Jarricas" de cerveza bien frescas, para amenizar la espera (este aperitivo lo ponían en todas las mesas),  que se note que estamos en Murcia.

Una vez ya sentados todos, los camareros fueron muy atentos y amables toda la noche, pero se nota que aún les falta un poco de familiaridad con los platos que nos iban sirviendo, nos comenta uno de ellos, que el menú que habíamos reservado (el único que ofrece por el momento y que no se explica en ningún sitio de que platos se compone, lo que es un problema para muchos de nosotros, ya que vas a la aventura), consistía en 5 platos, y que la bebida se podía elegir entre agua, vino de la casa o cerveza (los vasos siempre estaban llenos en cualquiera de las tres opciones). También, te ofrecían la posibilidad de maridar con cerveza "regional" (más adelante lo discutiremos) cada dos personas (con un precio de 6€ cada uno), lo cual aceptamos 4 de nosotros.

Algo que nos sorprendió a todos, fueron las cestas de pan, este era de "Panadería Moreno", al cual, en el restaurante la taúlla, le dieron su toque, dándole sabor a carne a la brasa, gracias a la preparación a la que le someten en un horno japonés, realmente delicioso. ¡Ah lo olvidaba!, además de las cestas al centro, cada comensal tenía su propio pan de pimentón (también de pan moreno), muy rico, pero no tan sabroso y sorprendente como el anterior.

El primer plato que llega a la mesa es "Tomate, salazones, helado casero de albahaca y guacamole", un plato que refleja mucho a Julio, colorido, productos de la huerta y del mar, perfectamente tratados, con un fantástica armonización entre ellos. Un plato muy fresco, perfecto para comenzar. Y de este plato, podríamos destacar el helado de albahaca ¡¡muy bueno!!.

Fotografía © Juan Manuel Díaz Clavijo

Toca disfrutar del segundo, que para mi, fue el plato estrella de la noche "Coliflor, brocoli y huevo poché". Una cosa tengo clara, y es que Velandrino trata la coliflor como nadie, ya había probado un plato de él con este producto, totalmente distinto, pero igualmente delicioso.

En la base, un cuscus de coliflor, perfecto, huevo cocinado a baja temperatura, de cocción impecable, trozos de jamón y una crema de brocoli ... un diez al plato, sobre todo cuando ves a tu amigo, al que no le gusta nada la coliflor, repelando el plato.

A los que habíamos pedido maridaje de cerveza, con esta vianda nos pusieron "Punta del Este", de Estrella Levante.


Fotografía © Juan Manuel Díaz Clavijo

Ahora nos preparamos para un tercer plato, "Sopa de miso, jurel y pisto de curry y suquet de oliva negra", un plato con muchísimo sabor, pero a la vez muy equilibrado y suave, con un pescado de muy buena calidad.
Lo único, que el nombre "Sopa de miso", puede engañar al comensal, quien se espera una sopa propiamente dicha, y esto era más bien una salsa.
La maridación elegida para este plato es la cerveza "Cañonita", de Caravaca de la cruz, cerveza muy afrutada.

Fotografía © Juan Manuel Díaz Clavijo

Y llegó el momento del arroz, un producto que a Julio le gusta mucho trabajar. en este caso se nos ofreció un, Arroz negro de sepia, acompañado de una emulsión de algas y salicornia (planta marina que nace en la orilla de la playa, también se le denomina "Espárrago de mar").

Este fue el plato que desató una batalla en la mesa, que si está duro, que si no lo está, que si tiene demasiado sabor, que si está tremendo (llegando a ser el favorito de algunos de los presentes).

Cierto es que de sabor estaba riquísimo, que la sepia estaba en su punto  y la emulsión de algas estaba muy sabrosa, pero también es cierto, que al arroz le faltaba un punto de cocción, y que para estómagos delicados, puede que sea demasiado fuerte para una cena.

Y personalmente, me hubiera gustado distinguir más el sabor de la salicornia. Pero, cuidando el detalle de la cocción del arroz, un plato de sobresaliente.

Para los que habíamos elegido la cerveza de maridaje, se nos sirvió una Voll Damm (regional será en Alemania, porque en Murcia ...).

Fotografía © Juan Manuel Díaz Clavijo

Y para finalizar, otro plato de pescado. En esta ocasión fue "Dorada del mar menor, con una crema de calabaza totanera, suquet de ajo negro y espuma de pepino". Si el anterior había sido una batalla, este es una guerra, fué muy curioso, el pescado sabrosísimo, pero cada uno de los presentes le quitaría algo al plato, se oían cosas como "la crema está tremenda, pero la espuma no me gusta", a lo que respondía "pues a mí la espuma me encanta, pero el suquet no me convence", y así todo el rato mientras nos lo comíamos... así que no sabría deciros muy bien la conclusión de este plato, lo único, que yo soy de las que opinaba que lo único que le sobraba era la crema de calabaza.

Se nos maridó con una cerveza A.K. Damm ... otra "Alemana" adoptada en Murcia.

Fotografía © Juan Manuel Díaz Clavijo

Y ya solo nos falta el postre, que menudo postre, "Tarta de queso con remolacha y cítricos", un final apoteósico, una crema ligera, con el crujiente de galletas... vamos, un postre delicioso, que aún algunos sueñan con él.

Fotografía © Juan Manuel Díaz Clavijo

Sin duda para volver, es más, ya estamos planeando la cena de navidad allí, y es que, calculad, salimos a 28€ cada uno, (el menú son 27€, pero sumamos los 24€ del maridaje para 4 personas), la comida muy buena, con productos de calidad, sabor sorprendente y emplatado de primera, nos hicieron sentir como en casa, la copa siempre llena, postre ¡¡delicioso!! y café, (no hay asiático).

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